Andamio de obra en Madrid

A un muro de concreto gris con una línea naranja en la parte superior y un tubo metálico diagonal con marcas de humedad y suciedad
Escaleras y estructura de andamio cubierta con plástico transparente, en un ambiente interior o en construcción.
Velo de seda transparente colocado sobre una mesa de madera. El fondo tiene una pared de textura rugosa y una superficie lisa en la esquina inferior izquierda.
Reja metálica negra con barras verticales y una base de piso de mosaico.
Una superficie revestida con plástico estructurado, apoyada sobre tablones de madera y un soporte de tubo metálico, en un entorno interior con pared de concreto.
Imagen en blanco y negro de una estructura de madera cubierta con lona o tela aislante, con diversas uniones y soportes verticales.
Estructura de madera con marco rectangular, sin paredes ni techos, en un espacio con protección de tela transparente.
Tela de tela negra con detalles y pliegues. Parte inferior del fondo con un muro de color claro.

Pensemos en las innumerables ideas geniales rechazadas en un principio por personas formadas para detectarlas. Los críticos que se mofaron de los impresionistas tras su primera exposición colectiva. Todos esos restaurantes que dejaron pasar la oportunidad de servir la receta de pollo frito del coronel Sanders. Las doce editoriales que rechazaron el primer libro de Harry Potter.

Enfréntese a estas dos fuerzas gemelas: lo popular y la supuesta sabiduría de las personas que fijan las modas y las tendencias.

Tenga la confianza suficiente como para que no le importe lo que piensen los demás.

Lo sé, es arriesgado.

Nos gusta pertenecer a una manada. Nos gusta ajustarnos. No podemos evitar agradar a la gente. Y las ideas originales no gozan de popularidad inmediata. Generalmente las pondrán en duda, las cuestionarán, las examinarán y las desmontarán.

Pero si son buenas, sobrevivirán.

Atrévase a no gustar. Puede que incluso le guste.

—Erik Kessels